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Riesgo para 250 a 500 puestos de trabajo

La pérdida de entre 250 a 500 puestos de trabajo sería el impacto concreto que tendría para la Provincia de Tierra del Fuego la reducción de aranceles para la importación de computadoras. 
Mientras desde el Ejecutivo fueguino se considera que esa decisión del Gobierno Nacional es irreversible, desde AFARTE se sostiene que todavía no hay una medida concreta y que se está trabajando para evitar que se pueda llevar a la práctica. Desde el sector industrial se interpretó que la baja de precios que se busca lograr con la eliminación o reducción de aranceles no será significativa, y que como contrapartida ocasionará una fuerte pérdida de fuentes laborales en todo el país.
Mientras desde el Gobierno fueguino ya se considera un hecho concreto que Nación dispondrá la apertura del mercado para el ingreso de computadoras, desde la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE) se insiste en señalar que al día de hoy no hay una comunicación oficial ni una resolución formal en tal sentido, por lo que no pierden la esperanza de que la posibilidad de que se eliminen los aranceles de importación para productos de informática terminados quede sólo en un trascendido.

En lo que hubo plena coincidencia entre el ministro de Industria, Ramito Caballero, y el Presidente de AFARTE, Federico Hellemeyer, es que de implementarse esa decisión habrá un fuerte impacto sobre el mercado laboral local, que oscilaría entre los 250 a 500 puestos de trabajo en riesgo. 
El funcionario fueguino precisó que la información difundida por medios nacionales, que daba cuenta que fuentes del Ministerio de Producción de Nación habían indicado durante el coloquio de IDEA, realizado en Mar del Plata, la decisión de reducir a 0 el arancel para la importación de computadores que hoy es del 35%, para así lograr una reducción del precio de venta de ese tipo de productos, “no es novedosa, ya que en reuniones pasadas no han confirmado que han trabajo sobre el tema, por lo que nosotros presentamos una queja formal por este trabajo sin comunicación previa con la provincia, y si bien al momento todavía no tiene cerrado algunos puntos sobre esto es un hecho la liberación de ingreso de este tipo de bienes a la Argentina” aseveró caballero en declaraciones a Radio Nacional Ushuaia.  
En cuanto al impacto que una decisión de se tipo tendrá para la industria radicada en la Provincia, Caballero señaló que será menos significativa que en el resto del país. “Esta año tuvimos muy baja producción de computadoras y tablets, así que si bien nos afecta creo que es una medida que va afectar fuertemente al continente, que es donde está la mayor cantidad de productores”.

Indicó que durante el pasado mes de septiembre la producción de computadoras en Tierra del Fuego  rondó “los 190 mil equipos fabricados con unos 250 a 300 trabajadores afectados a esa líneas de producción”, sobre un total de 12.900 trabajadores en el sector industrial. 

Estimó que en caso de concretarse la baja arancelaria y la consecuente suspensión de fabricación de computadoras en la Provincia, la mayor afectación se verá en la renovación de contratos a término, ya que aseguró que “ninguna medida que se tome en la Argentina sobre una producción nacional rápidamente puede ser reconvertida en otra para absorber los puestos de trabajo, y esto en el lugar que sea”.
Pero además, Caballero alertó que estas permanentes versiones crean un clima de “incertidumbre que genera rápidamente desinversión, menos producción y la posibilidad de desempleo”, a tal punto que “hay empresas que previendo esta medida ya este año no fabricaron computadoras” apuntó. 
En cuanto a la posibilidad de que la baja de aranceles se haga extensiva a otros productos que se elaboran en la Provincia manifestó que “en las conversaciones que hemos mantenido (con funcionarios nacionales) no se habla de tocar otro producto”. De todas maneras dijo que ello no es garantía de nada, ya que “a principios de año se había dicho que no se iba a afectar la producción nacional”. 
 
Por su parte, el presidente de AFARTE sostuvo que más allá de la información periodística “la medida todavía no esta concretada en una resolución por lo que seguimos manejándonos con trascendidos”. Más allá de ello, reconoció que que el “Gobierno nacional tiene la inquietud de que rebajando los aranceles de importación lograría una rebaja en el precio de venta al consumidor de productos informáticos, y en esa inteligencias se acercó a las cámaras del sector y nos transmitió  la idea. Obviamente encontró resistencia porque bajar aranceles implica afectar directamente puestos de trabajo y esa actividad económica”. 
Dijo que en ese encuentro se analizaron distintas alternativas, entre las que mencionó una rebaja escalonada del arancel, para en una primera etapa llevarlo del 35% al 16% y en una segunda del 16% al 0. Precisó que a su entender llegar a un arancel 0 puede derivar en un conflicto bilateral con Brasil, ya que para ello “hay que perforar el arancel común del MERCOSUR del 16%, o mejor dicho ponerle una excepción, lo que no es un tema menor porque puede llegar a afectar la producción de computadoras en aquel país”. 
Hellemeyer puso en duda que la baja arancelaria vaya a tener el efecto deseado en cuanto a reducir el precio de venta de computadores en el país, que se estima en cerca de un 12%. Sostuvo que “la discusión  importado contra producto nacional se da en el precio de salida de fábrica, pero eso es simplemente el 50% del precio, ya que el resto es comercialización, el canal minorista; entonces tal vez la baja real no se vea  reflejada en más de un dígito en el precio final, como lo que la expectativa puede no estar acompañada por una realidad equivalente”. Agregó además que en “un escenario de inestabilidad macro-económica una ventaja del 12% se puede perder de la noche  a la mañana, pero generar un desmadre en puesto de trabajo”. 
En cuanto al impacto que la medida, de concretarse, tendrá en Tierra del Fuego, dijo que generá una “caída de la actividad económica para el sector y la pérdida de entre 350 a 500 puestos de trabajo,  porque si estos productos se van a dejar de fabricar, lamentablemente se van a perder fuentes de trabajo para un montón gente”, que en el caso del resto del país “sería de entre 5.000 y 6.000 puestos de trabajo, por lo que hay que hacer es defenderlos a capa y espada”. 
Para tratar de lograr que finalmente no se aplique esta política de apertura de importaciones, Hellemeyer dijo a Radio Nacional Ushuaia que desde AFARTE y el resto de las cámaras del sector “somos conscientes que tenemos que hacer un mayor esfuerzo para llegar con un producto competitivo al consumidor, para así desarticular la pretensión del Gobierno, se dé cuente de este esfuerzo y entienda la problemática que hay detrás de esta decisión”, porque sostuvo que una vez que “se abre la economía resulta muy difícil encontrar el arancel que permita el ingreso de ese producto, para que existe oferta y variedad, y que se complemente con la producción nacional. Complementar entre importado y nacional es muy difícil, entonces lo mejor que podemos hacer es extremar la condiciones de competitividad”, pero dejó en claro que en “una situación de inestabilidad económica, extremar las medidas de competitividad” no implica necesariamente “lograr un precio mas barato, sino que el precio no aumente a la par de la inflación. Entonces por ahí no se percibe que el precio relativo es más barato y que uno se quede en un determinado precio no es percibido como que se está haciendo un esfuerzo”. 

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